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domingo, 27 de octubre de 2013

Mil y una

Mil y una noches en un auténtico bazar
caminando por las oscuras calles
más hermosas y ásperas de éste mundo.

Mil y una lunas sepultadas por la nieve
sin importar el frío que hiela nuestro cuerpo
y descubriendo el tesoro de la verdad.

Mil y una noches
Mil y una historias
Mil y un cuentos
Mil y una.

Si pusiera retener el tiempo entre mis manos pediría que cuando te abrace se pare, como se pararon mis latidos. Besaría tu rostro, manos y cabello. Bailaría alrededor tuyo como un niño ilusionado. Te rogaría que me concedieras permiso para poder susurrarte que estoy enamorado. Haría mil altares para que te nombraran diosa de un panteón distinto. Bella, eterna, sincera, pasional y sabia. Pandora la libre, la firme, la mujer... Lydia.

Me he arrodillado ante ti, pero también me he alzado para protegerte a sabiendas que no lo necesitas. Estaré ahí para apoyarte y escucharte. Seré quien te aconseje cuando desees. Serás libre de escucharme o simplemente sonreírme indicándome que no harás aquello que te dije. No me importará que guardes tus pensamientos como tampoco que me los comuniques. Lo único que me importará es verte feliz a mi lado, luchando por tus sueños y logrando recorrer el mundo fasciándote como si fuera la primera vez que lo vemos.

Mil y una.
Mil y un cuentos.
Mil y una historias.
Mil y una noches.

He descubierto el tesoro de la verdad.
Sin importar enfriar con su hielo el cuerpo
Fueron mil y una lunas sepultadas por la nieve.

Eran las más hermosas y ásperas de éste mundo
los lugares por donde caminamos a oscuras en sus calles

fueron mil y una noches en un auténtico bazar.  


Autor:
Arjun 
El Jardín Salvaje

lunes, 21 de octubre de 2013

I miss you

Avicus
I miss you
El Jardín Salvaje


Si escuchas el gemido del viento
contra los tapices del alma
de aquel barco que una vez nos acogió.

Aún puedo escuchar los remos hundiéndose
y el olor a sangre en nuestras armas
mientras un nuevo día anocheció.

La luna se alzaba viva en la oscuridad
y los secretos eran sueños que morían
entre nuestras manos de guerreros.

Podías sentir el perfume de la sal
mientras las palabras sabias revivían
surgiendo entre las llamas de los cuerpos.

Allá en la playa aún se consumían
se olvidaba su valor y sentías impotencia.
¡La guerra era lo único que podíamos tener!

Nuestro pueblo necesitaba nuestras victorias
y nosotros la poníamos al servicio de la demencia
donde incluso la Parca romana podía beber.

Todo muere, todo se pierde,
nada queda salvo los recuerdos amargos.
Esos que quieres olvidar para siempre...
los mismos que te aguardan con sonrisas desdentadas.

I miss you...
I miss you...

Innocence I miss you.