lunes, 4 de febrero de 2013

La vida


La vida es hermosa, intensa como un grano de café y deliciosa como un pastel casero. Sientes su fragancia, sus colores, su música y todo el universo que atesora quizás en un grano de arena. La música es la voz del alma, la voz del mundo. Nos hace girar, estremecernos, amar, desear cosas imposibles y sobretodo imaginar. Podemos imaginar recuerdos como si sucedieran ante nuestros aguados ojos. Es el poder de la música, un poder que no hay que dejar escapar o desperdiciar.

Todos somos música, nuestros corazones crean una música al igual que nuestras pisadas. 

Cuando amamos nuestro corazón palpita con una fuerza increíble, desbocado, igual que cuando la pena nos asfixia y nuestros ojos se cierran embarrados en lágrimas. Cuando dormimos, ese momento en el cual nos dejamos ir, es un murmullo apacible. Al bailar parece que lo hacemos también con él, junto a nuestra respiración, y la música de nuestros pasos, corazón y pulmones se vuelve una melodía única junto a los instrumentos y voces. Somos música, la vida es música, no hay que concebirla sin ella.

La música es el alimento del alma, es la espiga de trigo que sacia el apetito de cada uno de nosotros. La naturaleza la compone, nosotros la imitamos y el ser humano la expande con gracia en sus partituras.

La vida es magia, una magia con una sinfonía que se crea con cada segundo de vida. El llanto de un niño es parte de las notas musicales, inclusive el cerrar del ataúd o el suave mecer de las barcas que están atadas en el puerto a la espera de sus dueños. Todo el mundo está compuesto por notas de una partitura única creada con el poder, la sabiduría y la magia del amor que Dios creó, de la cual está Dios mismo creada.

No hay mayor ejemplo de música y vida que la lluvia. La lluvia son las caricias y las lágrimas de Dios, la felicidad y la amargura, que desprende hacia sus hijos amados y aquellos a los cuales debe olvidar porque sus acciones le destrozan. 

Jamás podré odiar la lluvia, pues en la lluvia encuentro mi hogar a pesar de estar desterrado. Será el violín amargo que tocará para mí la naturaleza, componiendo en ella mis nuevos pasos y el deseo de seguir luchando aunque sea a oscuras. 


Forma parte del un rol que subí hace tiempo a mi cuenta de tumblr de Rafael, el arcángel, pero lo he vuelto a subir aquí. 

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