El satén que cubre tu cuerpo es de tierra clara,
tus azules campos de amapolas silvestres me observan
como ninfa a punto de salir de un oscuro trance
hacia una noche en la cual el tiempo no importa.
La nieve se convierte en cálida, como el mármol en volcán.
Te diría que no te amo y dañaría tu alma
sólo para verte enfurecida disparando tus tacones como si fueran flechas...
La nieve se convierte en crisálida y la primavera llega al borde de tu cintura.
El perfume de tus labios es tan embriagador como el de tus caricias,
aspiro la sensación húmeda de tu tierra clara y fértil
saboreando en la punta de mi lengua la sensación del frenesí.
Y tu mundo se vuelve pequeño, mi mundo se vuelve demasiado estrambótico.
Te diría que no te amo y dañaría tu alma
sólo para verte enfurecida disparando tus tacones como si fueran flechas...
La nieve se convierte en crisálida y la primavera llega al borde de tu cintura.
Quiero bailar contigo el vals de las olas en este lago apacible
sintiendo en tu cuello el aroma de las margaritas y azucenas.
Necesito hacerte mía de todas las formas posibles,
para así liberar tu alma mientras mi cuerpo la condena.
La nieve es el sudor que cubre tu figura...
La nieve que calma mi sed y alimenta mi apetito.
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