Deja que te arranque las alas,
igual que si fueses un ángel transformado en cucaracha.
Deja que te saque los ojos de violeta,
de ese modo dejarás ver lo que tanto te atormenta.
Deja todo, deja todo.
Aléjate de la luz que irradias y húndete,
porque te quiero ver en el suelo llorando por tu vida.
Sabes bien que yo soy el dueño del teatro
y tú un estúpido con demasiados sueños.
Deja que te golpee con mi rabia en partituras,
porque ahí está mi alma junto a la tuya.
Deja que te mire con desprecio
pues eso es lo que mereces, Lelio.
Deja todo, deja todo.
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