miércoles, 6 de marzo de 2013

Rojo



Rojo pelo de llamas en la noche sin tregua...
labios rojos de terciopelo de nenúfar,
pecas rojas que recorren tu piel de nieve.
Rojo como la sangre, rojo como el atardecer.

Rojo es el camino de pétalos de rosas
donde te hallé navegando entre las aguas.
Rojo como el vino que teñía tu blusa
y que hizo que mi corazón explotara.

Rojo fue el día que cerré mis ojos
y dejé que tus manos me acariciaran.
Me arrodillé ante ti y besé tus pies
como si fueras la bailarina de un baile rojo.

Tras las bambalinas de satén rojo
se encuentra tu cuerpo de hechicera.
Tú, entre las tierras húmedas y la madera seca,
me sonreíste caminando con elegancia.

Rojo es tu cabello que serpentea en el aire
como la cinta que se ciñe en tu vestido blanco.
Te amé como aman los hombres
y te adoré como adoro a los olvidados dioses.

Tú fuiste el rojo en la noche eterna,
el labial rojo de mis cartas amarillas...
fuiste la diosa de cabellos rojos,
ciega luciérnaga de cintura estrecha...

A. González 

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